Con María
María ocupa un lugar destacado en nuestra familia. Es nuestra madre y educadora; es nuestro ejemplo y nuestra ayuda; Ella, a quien Dios desde el principio le concedió la plenitud de la vida. Ella está totalmente abierta a Dios y orientada hacia El; "es la compañera y colaboradora permanente de Cristo en toda la Obra de la Redención". Ella es, al mismo tiempo, madre y esposa y totalmente entregada a los hombres.
Con su SI a la voluntad de Dios Ella hizo posible la encarnación de Cristo y la nueva alianza. El sí que nos damos mutuamente es una renovación de esta alianza. Así como María dio a luz a Cristo y lo llevó a los hombres, nosotros tenemos que hacer lo mismo a través de nuestro matrimonio y nuestra familia. La biunidad entre varón y mujer tiene que ser, como la biunidad entre Cristo y María, un signo indisoluble del amor y la fidelidad.
Mediante la Alianza de Amor con María, y consagrándonos a Ella, pedimos la fuerza necesaria para poder vivir como matrimonio y familia.
"Ella camina por el mundo como la gran educadora de los pueblos. Ella quiere a dar a luz a Cristo de nuevo en todas partes, y con ello salvar la personalidad cristiana en peligro y el orden social y mundial que está amenazado."
(Pater J. Kentenich, 1952)
"La Madre de Dios quiere ceñirse a nuestro pequeño santuario y desde allí educar a cada familia, y darle una nueva inspiración para que, todos sus miembros puedan llegar a ser personas profundamente religiosas. Ella quiere aliviar un poco la tarea educadora del padre y de la madre."
(Pater J. Kentenich, 1966)
"Aseméjanos a ti y enséñanos a caminar por la vida tal y como tú lo hiciste, fuerte y digna, sencilla y bondadosa, repartiendo amor, paz y alegría. En nosotros recorre nuestro tiempo, preparándolo para Cristo Jesús."
(Pater J. Kentenich, Himmelwärts, 1944)
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