Sirviendo a la vida
La tarea fundamental del matrimonio y la familia es servir a la vida.
"Dios, con la creación del hombre y la mujer a su imagen y semejanza, corona y lleva a la perfección la obra de sus manos; [...] Y bendíjolos Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y henchid la tierra y sometedla.
Así el cometido fundamental de la familia es el servicio a la vida, el realizar a lo largo de la historia la bendición original del Creador, transmitiendo en la generación la imagen divina de hombre a hombre.
La fecundidad es el fruto y el signo del amor conyugal, el testimonio vivo de la entrega plena y recíproca de los esposos [...].
La fecundidad del amor conyugal no se reduce, sin embargo, a la sola procreación [...]: se amplía y se enriquece con todos los frutos de vida moral, espiritual y sobrenatural que el padre y la madre están llamados a dar a los hijos y, por medio de ellos, a la Iglesia y al mundo."
(Juan Pablo II, Familiaris Consortio, 28)
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